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Al momento de alquilar un departamento, o bien de comprarlo, resulta difícil poder detectar los problemas escondidos que el inmueble seguramente tiene. En este sentido, a continuación te damos algunas claves para que puedas aprender a detectar señales de problemas en un departamento que no siempre son del todo visibles.

El deterioro muchas veces está oculto en una propiedad. Lo más probable es que el propietario lo sepa, y que refleje el estado integral de su inmueble en el precio de venta o el monto de alquiler. Cuánto más bajo sea, nos referimos a niveles sospechosamente económicos, resulta más probable que posea problemas graves.

Esto no equivale a decir que siempre debemos desconfiar del precio, pero sí que debemos estar alertas frente a montos excesivamente bajos; en especial cuando hablamos de buenas ubicaciones, cantidad de metros cuadrados, etc.

Hay muchos pequeños defectos que se pueden reparar con una inversión baja, pero otros requieren de muchísimo dinero. Para evitar esos inconvenientes te contamos algunas claves que pueden ayudarte a reconocer problemas escondidos. Conseguir esto significa que nos evitaremos sorpresas desagradables así como gastos de reparación que hubiesen podido evitarse.

La humedad es el principal problema oculto de un inmueble. Normalmente los propietarios mandan a pintar el departamento antes de ponerlo en venta o alquiler, incluso para tapar momentáneamente manchas de humedad que puedan resultar negativas para acordar una transacción. Por eso es importante consultar el lapso de tiempo que ha transcurrido desde la última vez que el departamento fue pintado.

En este sentido, el mejor indicador de humedad son los zócalos, que suelen desprenderse o mostrar signos de deterioro, así como la pintura descascarada de las paredes (conviene mirar en lugares que no estén a la vista). Si el techo de los baños muestran evidencia de hongos, entonces hay problemas de humedad.

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¿Qué debemos hacer en estos casos? Hablarlo francamente con el propietario.

Se recomienda probar el estado de las cañerías. ¿Cómo? Simplemente abriendo todas las canillas del departamento, verificando que el agua fría y la caliente corran con total normalidad, sin signos de barro o suciedad. De no hacerlo podemos encontrarnos con sorpresas realmente desagradables a la hora de darnos nuestra primera ducha caliente en el nuevo inmueble.

Otro clave para detectar síntomas de deterioro es verificando que todas las puertas y ventanas del inmueble abran y cierren correctamente. Lo mismo vale para las persianas.

Abra los armarios, observe debajo de la mesada, y en general en todos los rincones de difícil acceso. Esto nos permitirá certificar si el departamento está infestado de cucarachas, hormigas, e incluso pulgas. La humedad en estos sitios también puede resultar un indicador de un mal mantenimiento del lugar.

Verifique que las cerraduras de la casa, tanto de la puerta principal, como los pasadores de las ventanas, funcionen adecuadamente. Esto significa que debe abrirlas y cerrarlas.

Asegúrese de que la cocina funciona correctamente. Encienda todas las hornallas y el horno. Del mismo modo infórmese sobre si el departamento cumple con las normas vigentes en términos de ventilación. Recuerde que si no lo hace, es probable que el primer técnico que visite el inmueble deba clausurar el servicio de gas hasta que se realicen las refacciones correspondientes.

Cuando hayamos realizado las pesquisas correspondientes estaremos en condiciones de tomar una decisión informada acerca del departamento, colocando en la balanza sus pro y sus contras. Más aún: al conocer los posible signos de deterioro del inmueble tendremos mejores chances de poder negociar un precio más justo de alquiler, o bien de venta. En cualquier caso, siempre es necesario estar atentos.