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Si ya empezaste a recibir con aumento las distintas facturas de servicios básicos, como la luz, el gas y el agua, es probable que te hayas planteado la necesidad de empezar a ahorrar un poco. Por suerte, es mucho lo que podemos hacer en este sentido. Realizando pequeñas modificaciones en tus hábitos diarios es posible que tus próximas facturas muestren una clara reducción en términos de costos.

A continuación te damos algunos consejos para que puedas ahorrar en luz, gas y agua en tu casa sin someterte a privaciones totalmente inadecuadas para mantener un estándar de vida moderno.

  • Electrodomésticos:

Seleccioná cuidadosamente qué tipo de electrodomésticos vas a comprar. En este contexto, es esencial que te informes acerca de su eficiencia en relación con el consumo eléctrico que ejerzan en nuestra hogar. ¿De qué manera? El INTI nos provee de una escala que mide la eficiencia en el consumo eléctrico de todos los aparatos que se conectan a la red; en muchos casos, visible en un sticker pegado a nuestros electrodomésticos.

Este tipo de clasificación puede ser una herramienta decisiva para adquirir aparatos que nos ayuden a ahorra dinero en nuestra próxima factura de luz. El rango de consumo se categoriza entre el rojo, los de mayor consumo; al verde, los de menor nivel de consumo eléctrico.

Uso responsable: ser consumidores no nos exime de cierto grado de responsabilidad con respecto al consumo eléctrico. De hecho, para ahorrar energía eficazmente es necesario empezar a modificar ciertos hábitos y costumbres nocivas para el bolsillo. Repasemos:

Apaguemos los equipos que no estamos utilizando. De nada sirve tener un televisor encendido que nadie está viendo, así también como una computadora que pasa horas y horas sin que nadie la utilice. Recordemos que más del 25% del consumo eléctrico de un hogar promedio se debe a equipos que no están siendo utilizados por el usuario. Si no se usa, se apaga; así de simple.

Otro equipo que consume mucha energía es el lavarropas. Al respecto debemos considerar eliminar las cargas pequeñas y aprovechar al máximo su uso inteligente. Si logramos reducir la cifra de lavados semanales estaremos ahorrando muchísima energía. A tenerlo en cuenta.

Para ahorrar algo de energía con la heladera, uno de los electrodomésticos que más consume, necesitamos que esta funcione a la perfección. Los burletes de las puertas, sobre todo del freezer, deben sellar por completo el compartimiento interno. Si los burletes permiten el paso del aire entonces el equipo refuerza el flujo de frío para contrarrestarlo, con lo cual termina absorbiendo mayores volúmenes de electricidad de la red. Recordemos que cada vez que se abre la puerta de la heladera el equipo hace un esfuerzo extra para compensar la pérdida de frío.

También es importante ajustar adecuadamente la temperatura de acuerdo a la temporada del año. Nunca debemos tener el termostato al mismo nivel de frío durante el invierno que en los meses de más calor. Si es posible, conviene alejar a la heladera de cualquier fuente de calor, como la cocina o dispositivos de calefacción. Esto puede afectar su rendimiento e implica un mayor consumo de energía.

Pasemos ahora a otros electrodomésticos de menor tamaño, pero no por eso más fáciles de administrar en su uso.

Al momento de encender la plancha esta empezará a consumir energía, y mucha. Por eso te recomendamos que organices tu ropa de manera tal que puedas planchar tus prendas empezando por aquellas que necesitan menos calor y, posteriormente, cuando la plancha adquiera más temperatura, la ropa que sí requiera de altos niveles de calor.

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Algo similar podemos decir acerca de las aspiradoras, secadores de pelo, y otros dispositivos de menor envergadura: siempre deben utilizarse para maximizar su rendimiento. Cuando el motor de cualquier electrodoméstico del hogar trabaja dentro de su rango de acción, es decir, sin sobrecalentamiento o sobrecargas, consumirá menos electricidad.

  • Iluminación:

El primer paso para ahorrar en este ítem es equipar nuestro hogar con lámparas LED. Esto nos permite un consumo proporcional de energía mucho menor que el que podemos conseguir con lámparas tradicionales. Por otro lado, duran mucho más tiempo.

Si bien es cierto que las lámparas LED son un tanto más costosas que las bombillas tradicionales, nos ayudarán a mantener un buen nivel de ahorro energético, en especial en aquellos ambientes del hogar que están todo el día con la luz encendida.

  • Ahorro en la factura de gas:

Si bien es una redundancia, empecemos por el principio: verifique que todas sus ventanas se encuentren adecuadamente cerradas al momento de calefaccionar un ambiente. La ventilación es importante, desde luego, pero también lo es conservar el calor que genera nuestro sistema de calefacción a gas.

Nunca utilice el horno o las hornallas de la cocina para calefaccionar el hogar. Esto puede parecer una opción más económica en comparación con otras, sin embargo, no lo es. De hecho, es mucho más costosa para el bolsillo, además de peligrosa para la salud.

Haga un uso responsable de la cocina en todo momento; así también como del calefón y otros dispositivos a gas.

  • Agua:

El primer paso es hacer un uso responsable del agua. Esto significa que es necesario regular la presión de agua de la casa hasta llegar a los niveles imprescindibles. De nada sirve tener una presión muy alta para el consumo hogareño.

El sitio en donde normalmente desperdiciamos más agua es el baño; en este sentido, debemos reducir el tiempo excesivo en la ducha; me refiero a períodos realmente prolongados.

Al lavar los platos, o bien al momento de realizar las tareas de limpieza, debemos evitar el uso irracional del agua en todo aspecto, desde mangueras que funcionan innecesariamente a canillas abiertas cuando no se las utiliza.

Siguiendo estos simples consejos, o al menos algunos de ellos en simultáneo, tus próximas facturas de servicios básicos serán muchísimo más bajas en términos de costos. Pero no solo estarás ahorrando dinero de tu bolsillo, sino también colaborando con el uso responsable de recursos no renovables.