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En la nota anterior (ver ¿Qué debemos tener en cuenta la hora de aceptar una garantía?), se trató el tema de las garantías desde la óptica de brindar la mejor cobertura al propietario. Veamos ahora la otra cara de la moneda.

Los requisitos a cumplir para que el locatario solicite la garantía, ya sea a un Banco o a una Compañía de Seguros, son básicamente los mismos con algunas pequeñas diferencias que analizaremos a continuación:

Las garantías bancarias por lo general están acotadas a jóvenes con ingresos suficientes, dejando de lado a estudiantes, extranjeros y comercios. Por lo demás, el trámite es similar a la obtención de un préstamo y, en casi todos los casos, requiere la apertura de cuentas en el banco correspondiente para ambas partes del contrato.

Las Compañías de Seguros realizan un análisis más amplio de la persona, tienen en cuenta otros factores más allá de la situación crediticia del inquilino. Por ejemplo: en el caso de un estudiante se centrará en los ingresos de los padres sin importar su lugar de origen; en el caso de comercios chequeará la viabilidad del proyecto, considerará los ingresos conjuntos del grupo familiar o, llegado el caso, pedirá un avalista que cumpla las condiciones de ingresos y no necesariamente que sea propietario.

La responsabilidad del inquilino hacia las entidades garantes recién termina cuando se entrega la propiedad sin ningún tipo de deuda pendiente, ya que siempre el deudor principal es el inquilino y los garantes agotarán los recursos para recuperar dicha deuda. Es muy importante para el inquilino, en el momento de la entrega de las llaves, dejar por escrito una constancia de cumplimiento que lo libere de futuros reclamos.


IMPORTANTE

Constituye un párrafo aparte saber qué garantías aceptan las inmobiliarias (hablamos de inmobiliarias y no de propietarios ya que, por lo general, los dueños escuchan lo que el profesional les recomienda). En el ámbito inmobiliario cada vez es mas frecuente que se recomienden las garantías descriptas. Esto se debe a que, en gran medida, son las inmobiliarias las responsables de asegurar el buen término de una locación (por lo menos a nivel moral).

Como cierre se recalca que más de una vez, fruto de la publicidad engañosa se confunde una póliza de seguros solvente con una fianza comercial que dista mucho de tener el respaldo de una Compañía de Seguros o de un Banco, pero esa confusión es algo que el trabajo de capacitación que brindan los Colegios y/o las Cámaras que agrupan a los Corredores inmobiliarios están corrigiendo.