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Si bien el nivel de ocupación de los locales comerciales en la Ciudad de Buenos Aires es alto (más del 90% alquilado), también es cierto que el 2016 no fue el mejor año para el mercado inmobiliario, especialmente debido a una baja en los valores de alquiler y la necesidad de sentarse a renegociar los contratos. Sin embargo, los especialistas proyectan un 2017 con buenos niveles de recuperación, algunos de los cuales ya pueden ser evaluados.

En 2016, el incremento en las tarifas de servicios y el problema de la inflación trajeron consigo una merma insoslayable en el poder de compra de la gente. Esto, a su vez, condujo a una franca reducción del consumo en prácticamente todos los rubros. Por otro lado, la apertura del cepo cambiario favoreció la importación y la exportación, pero también generó expectativas encontradas, además de la necesidad de renegociar los contratos debido a la baja del valor en dólares por metro cuadrado en todos los alquileres.

Este panorama, complejo para todos los protagonistas involucrados, implica también una caída en las ventas. No obstante, los pronósticos para el año que recién comienza son alentadores, y de hecho ya se observan algunos signos evidentes de mejora.

El primer síntoma de que el sector inmobiliario podría reactivarse en 2017 tiene que ver con el aumento en las consultas para el alquiler de locales comerciales. Las solicitudes de información acerca de la posibilidad de comprar un local se mantienen por debajo de los niveles históricos, pero los especialistas sostienen que, finalizado el blanqueo de capitales, es probable que el número de operaciones aumente considerablemente.

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En este sentido, se especula que la gente optará por invertir en inmuebles comerciales; lo cual también presenta algunos puntos en contra, habida cuenta de que la gran mayoría de los propietarios se muestra reacio a vender en los primeros meses del año, ya que existe cierta expectativa en torno al aumento del precio del dólar en la segunda mitad del año.

Existen, es cierto, algunos desajustes en relación a la tasación de cualquier local comercial. Las variables que entran a tallar al respecto son muchas, y difieren notablemente entre sí dependiendo de la zona. Más allá de esto, buena parte del mercado se mueve de acuerdo a las expectativas creadas; y éstas, afortunadamente, tienden reflejar que la mayoría de los involucrados en el sector especulan con una progresiva baja de la inflación en los próximos años.

El sinceramiento de la economía trajo consigo la posibilidad de contrastar información dura entre todos los protagonistas, relegando la especulación basada en datos inciertos o directamente falaces. El principal foco de influencia, en los tiempos que corren, tiene que ver con el posible impacto que el aumento de tarifas pueda llegar a tener en los valores de alquiler.

El contexto económico actual permite vislumbrar una cierta estabilidad de cara al futuro. Esto se apoya sobre hechos concretos, como la baja progresiva en los niveles de inflación y una cotización del dólar virtualmente controlada. Si este contexto pasara de la expectativa a la consolidación, entonces podemos pensar que el 2017 será un año que le permitirá al sector inmobiliario crecer de forma sustentable.

Según datos oficiales, la tasa de vacancia, es decir, de locales comerciales que no están abiertos en la Ciudad de Buenos Aires, está por debajo del 9%. Esto indica que más del 90% de los comercios porteños se encuentran ocupados. En términos históricos, el nivel de ocupación se mantiene en una franja razonable.

Si bien estas estadísticas arrojan datos fiables, también es cierto que su lectura e interpretación pueden variar de acuerdo a la perspectiva del analista. De hecho, la demanda de alquileres creció en las avenidas y en el centro de la ciudad, mientras que otros barrios sufrieron una baja considerable. Zonas como el barrio de Pompeya crecieron debido al Distrito Tecnológico, por ejemplo, al igual que Chacarita y el desarrollo de su Polo Audiovisual o los Outlets de Villa Crespo. Estos cambios en la geografía de la ciudad trajeron consigo cierto alivio al mercado inmobiliario y revitalizaron el valor de algunas zonas específicas. En algunos casos, como los mencionados con anterioridad, estos circuitos continúan desarrollándose y expandiéndose notablemente, con lo cual los valores de alquiler pueden llegar a oscilar fuertemente en comparación con otras áreas urbanas.

En 2016, los sectores más afectados por la economía fueron, sin dudas, el gastronómico y el textil, cada uno con su problemática propia. La tendencia para 2017, sin embargo, es mucho más favorable de lo que podía interpretarse siguiendo las cifras oficiales del último trimestre. En otras palabras, todo parece indicar que la situación general de estos rubros, duramente golpeados por el aumento de tarifas, podría revertirse en el curso del año.

También es importante señalar que la apertura de las importaciones ha generado que nuevos jugadores se sumen al mercado, cada uno con sus propias estrategias y nichos de acción. Más allá de esto, la mayoría de los que intervienen en el sector inmobiliario sostienen una mirada realmente optimista a mediano plazo.

Frente a todos estos datos y especulaciones sigue existiendo algo de incertidumbre en la mayoría de los propietarios de locales comerciales; pero con el transcurso del año es probable que las perspectivas se perfilen de manera mucho más realista de lo que lo son actualmente. La reactivación del sector, en todo caso, depende de múltiples factores; y uno de ellos, tal vez el más importante, es la confianza que la economía pueda generar en las personas con deseos de invertir.